lunes, 1 de julio de 2013

Capítulo 6: el comienzo de todo.


Abrí los ojos, estaba ya muy oscuro, miré a un lado, y ahí estaba el amor de mi vida dormido, a mi lado. 
Le besé, para así llamar su atención y despertarle, no había manera, así que decidí hablarle.
-Fran mi amor...Fran..
Parece que ha abierto los ojos, esos preciosos ojos verdes de los que me enamore hace seis meses.
-Cai mi vida ¿Que hora es? Contestó con gran inquietud.
-algo tarde ya, las 2 de la mañana, ¿Quieres quedarte aquí conmigo esta noche? 
-tendría que llamar a mi madre, estará preocupada.
-vale, ahí tienes mi teléfono. 
Y así fue, Fran llamó a su madre y no hubo problema alguno, a parte de la bronca de no haberle llamado antes. 
-¿Dormimos o vemos una película con palomitas, chocolate y esas cosas que tanto te gustan mi amor? 
-prefiero dormir. Mañana tenemos que despertarnos temprano para investigar un poco sobre el anillo con los chicos mi amor.-le besé.
-¿Los chicos? Estará Chris también entonces... 
-No seas idiota Fran, no tienes por qué tener celos de el, sabes perfectamente que yo te amo a ti. 
-¿Me lo prometes? 
-Te lo prometo, para siempre. 
-Eso es mucho tiempo. 
-Te lo prometo, el día que estemos viejitos, te recordare este día y verás lo equivocado que estabas. 
-ya lo veremos. 
Me besó, le besé. No podría llegar a explicar lo que siento en cada uno de sus besos, podría resaltar la dulzura con que lo hace, y la delicadeza de cada movimiento, de la forma con la que cuando acaba me mira diciendo "me encantas" & la sonrisa que le mando afirmandolo. Es la persona con la que siempre me vi, la persona con la que estoy dispuesta a compartir mi vida, que pase lo que pase se que siempre lo amaré. 
-¡Buenos días dormilona! 
Abrí los ojos, y veo a Fran con una bandeja con dos zumos de naranja, tostadas & fruta. Pero como es este chico. 
-se supone que mi novio me tiene que llamar "princesa". Dije bromeando. 
-Pues a la princesa que mas te pareces es a la bella durmiente...
-Ah si, ¿Por que? Digo ya enfadada. 
-Por lo bella que eres & lo mucho que duermes mi amor. 
-Te amo tanto, feo. 
Beso de buenos días, el primero de los millones que espero darle. 
-Voy a mandar un mensaje a los del grupo, avisando que vengan a mi casa, después de comer.
-Pues yo tendré que ir a casa, a comer y a cambiarme. 
-Vale mi amor.
-hasta luego, te amo. 
Un beso de despedida, uno de muchos, pero espero que sean pocos. 
Me levanté, encendí el portátil, entro al chat y ¿Quien podía ser? Mi mejor amiga antes de venir a vivirme aqui, no me lo puedo creer, hace tanto tiempo que no se de ella... Sufrimos tanto, no estábamos acostumbradas a vivir una sin la otra.
-CHAT- 
Sabrina: ¡hola hermana perdida! 
Cai: hola mi amor, ¿Como estas? tengo tantas cosas que contarte, no se por donde empezar...
Sabrina: eh eh, calma cariño, tenemos mucho tiempo para hablar de ello... 
Cai: ¿Ah si? ¿Cuando? 
Sabrina: de eso quería hablarte, este fin de semana voy a ir a tu pueblo, y si quieres podemos estar juntas, como en los viejos tiempos... 
Cai: ¡No quiero, lo deseo! Hablo con Fran y listo, quedamos las dos juntas. 
Sabrina. ¿Fran? ¿Ya tienes novio? ¡Pues vaya si tienes que contarme! 
Cai: la verdad que si, justo esta noche pues... 
Sabrina: ¡QUE BIEN CAI! Me alegro mucho por ti, en serio. Yo y Mike lo de siempre, estamos muy bien juntos... Pero ahora no estoy pasando por un muy buen momento... Ya yo soy mayor de edad, sé que tendría que tener mas cabeza pero... Tengo un retraso Cai, creo que estoy embarazada de Mike... 
Cai: pero, ¿De este mes solo es el retraso no? 
Sabrina: bueno, la verdad es que creo que ya van 2 meses... 
Cai: cariño, cuando vengas te acompaño al medico, ¿Tu no tomas la píldora? 
Sabrina: no cielo, no. & hace 2 meses, pues estábamos muy borrachos y no usamos precaución y... Que mal estoy cielo. 
Cai: no te preocupes, sea lo que sea estaré a tu lado y lo solucionaremos, te lo prometo, por lo que mas quiero, por ti. 
Sabrina: te amo hermana, gracias por existir. 
Cai: gracias a ti, me tengo que ir a vestir, adiós hermana. 
-OFF- 
Justo cuando pensaba que no podía ser mas feliz, viene mi mejor amiga y lo mejora, que bien me ha sentado. 
Abro el armario, y decido vestir unos shorts subidos, con un top verde con rayas y unas sandalias verdes. Sé que no debería llevar estas sandalias, porque me las ha regalado Chris y Fran lo sabe, pero es que son preciosas y creo que hoy le he dejado suficientemente claro que solo le amo a el. 
Bajé para comer.
-buenos días.-dije al llegar a la cocina. 
-Mejores para unos que para otros... Dijo Bayron. 
-Nadie se ha metido contigo, no te metas.
-a ver, no van a discutir ahora, Bayron pon la mesa. Caitlin ¿Por que se ha quedado Fran en casa hoy sin yo saberlo? Eres muy joven... 
-No te preocupes Emma, simplemente nos dormimos y cuando nos dimos cuenta ya era muy tarde para que se fuera a casa.
-Ah vale, espero que no vuelva a pasar. 
-Si Emma. 
Comimos, que larga se me hizo esta comida, estaba deseando descubrir algo sobre ese anillo. 
Subí rápidamente a mi habitación, y no tardó nada en sonar la puerta. Subieron hasta mi habitación. 
-Hola amor. Me saludó Sarah. 
-Hola cielo. Contesté. 
-Hola pequeñajo. Saludé a Matty. 
-Hola mami jajajaja. Me contestó.
-Hola Chris. Dije secamente... 
-Hola. Contestó aun mas seco. 
-¡hola mi vida! Entró por la puerta y me besó, ¡Como odio que me bese delante de Chris! 
-Hola mi amor, le devolví la mirada.
-Bueno,¿Que vamos a hacer con el anillo? Dije. 
-Voy a probar buscar algo en internet... Dijo Fran. 
-Vale. 
-no hay nada, no encuentro ninguna referencia a ese anillo.
-pero, que feo es, un anillo con ese hueco sin un brillantón... Dijo Sarah. 
-!ESO ES! Ahí le has dado Sarah, gritó Chris. 
-Cai, ¿Aun tienes la piedra de tu familia no? Damela. 
Saque la piedra del armario,y se la di, inmediatamente la puso en el hueco del anillo. Una gran luz salió del anillo, me sentí como en un sueño, pero un sueño real, con mis amigos. 
Cuando todo pasó, nos encontramos en otro lado, podría jurar que en otro país. O incluso en otro mundo. 

jueves, 6 de junio de 2013

Capítulo 5.

Entré al almacén & me encontré con un anillo. Un enorme almacén para un simple anillo, en un altar, como si fuese lo mas importante del mundo. Sentí como que corría peligro, si esta tan protegido el anillo ¿Debe ser importante no? Fui a ver el anillo & me di cuenta que a la par de raro, tenía un símbolo, un símbolo que ya había visto antes. Intente hacer memoria mientras lo contemplaba, buscando algún tipo de pista, y de repente me acorde. Me acorde de donde había visto antes el anillo, ¡ESE ANILLO TIENE EL MISMO SÍMBOLO QUE LA IMPORTANTÍSIMA JOYA DE MI FAMILIA! & si Tienen el mismo símbolo, me supongo que esto tiene algo que ver con mi familia. Decidí llevarme al anillo, no fue difícil puesto que yo había trabajado el verano pasado en una tienda de alarmas ayudando a mi tía, & no me fue difícil desconectarla. Salí con cuidado de que nadie me viese, cuando a lo lejos veo a los empleados reunidos en el mostrador mirandome, pero ¿De que me conocen? ¿Por que tanto empeño en mi? Tantas preguntas sin respuesta, tantas cosas en tan poco tiempo... Al salir de la tienda me percate de que Chris aun estaba ahí, esperandome, y la verdad me dolió, pensé que el único que se quedaría seria mi novio, pero al final ahí solo estaba Chris, aun después de todo el daño que le he hecho. 
-¿Y bien? ¿Que tal ha salido todo? 
-Bien, tengo un anillo, con el mismo símbolo que la joya de mi familia, mañana quedaremos, hoy no me encuentro muy bien para continuar con todo esto... 
-Vale, vamos a coger el autobús, te acompaño a casa & ya si quieres aviso a los demás. 
-Muchas gracias, a Fran lo aviso yo, le voy a llamar para que ven... Bueno, lo voy a llamar.
-Vale.
Casi meto la pata, no quiero hacer daño a Chris e iba a decirle que hoy voy a quedar en mi casa para estar con Fran, para aclarar muchas cosas... Prefiero mantener las cosas así. 
Llegamos a nuestro pueblo, Hasgmeed, después de un largo viaje, el mas largo que he tenido en mi vida, aunque haga ese viaje casi todos los días. 
Me despedí de Chris, me dio un abrazo, me sentí bien, sentí como que nunca le había hecho daño, como que nunca nada hubiese pasado entre nosotros. 
Ahora estoy en la cama, acostada, pensando en lo que voy a hacer con el anillo, con todo esto. 
Cogí el teléfono & llame a Fran: 
-Hola mi vida. Me contesto.
-Hola mi amor, ¿Quedamos & acabamos lo que habíamos empezado? Conteste. 
-Claro mi amor, ¿A que hora voy? 
-Ven ya, si puedes. 
-Claro que puedo mi vida, para ti yo siempre estoy, en diez minutos estoy ahí, un beso, te quiero. 
-Vale mi amor, un besazo, te amo. 
Colgué. ¿Te amo? ¿En serio? No quiero que esto vaya tan rápido, siempre me pasa lo mismo, o me quieren por el dinero, por tener buena familia o todo acaba porque vamos demasiado rápido. 
Con Fran quiero que sea diferente, quiero que todo salga bien, sin prisas, solo el y yo, a nuestro ritmo...
Pasaron diez minutos, sonó el timbre & fui a abrir.
-Te he echado de menos mi amor. Dijo nada mas verme. 
-Y yo, mi vida. Conteste antes de un enorme beso que desató todas nuestras hormonas. 
Fran saludó a mis padrinos, a Bayron, a Fran le cae bien Bayron, que cosa mas rara, ignoraba que a alguien le pudiese caer bien ese chico. Dijimos que íbamos a estar arriba, estudiando & subimos. 
Tengo las hormonas por los aires, nunca he tenido un novio con el que se me haya ocurrido hacer nada, nada mas empezar la relación, pero con Fran es todo diferente, es tan guapo, tan encantador...
-¿Me puedo sentar? Pregunto Fran refiriendose a la cama. 
-Claro, dame un momento que voy al baño. Le bese.
Tengo miedo de lo que pueda pasar. Aun soy virgen, & tengo miedo, creo que no es tan raro, pero he estado esperando al chico adecuado, y siento que mas adecuado que Fran no va a haber nunca. 
Salí del baño, y nada mas verme se levantó, me preguntó si estaba segura de lo que quería hacer, y yo por su puesto afirmé. Comenzó tirandome a la cama, lo abalance sobre mi, me beso, le besé. Me susurró lo mucho que me quiere, & sin mas demora, le mordí el cuello, beso mi pecho, bajando hasta llegar a mi cintura. Le quite la camiseta, me la quito a mi, comenzó a besar cada una de las partes de mi cuerpo sin dejar ni un centímetro sin recorrer. Hice lo mismo con su cuerpo, y sin mas demora quito mis pantalones, y yo le quite los de el, estábamos perfectos, juntos,  en este momento estaba segura de que era el mejor momento de mi vida. Sin mas demora, escuchando el ruido de los latidos de su corazón, con sus besos sobre mi vientre, llegó el momento, por fin estaba el dentro de mi, y en ese momento pude confirmar que realmente si fue el mejor de mi vida. 

sábado, 1 de junio de 2013

Capítulo 4.

Sin acabar la frase, Chris salió corriendo, sin decir nada, en dirección a su casa, sin inmutarse en momento alguno a mirar para atrás para ver si yo estaba, nada. El camino a casa me resultó raro, a la vez que pesado, ya que siempre iba con Chris, y esta vez no, él no estaba a mi lado. Quizás en este momento pude realmente darme cuenta de lo mucho que significaba para mi, pero otro pensamiento irrumpía mi mente de repente ¡CAITLIN WINTER ESTAS SALIENDO CON FRAN, EL CHICO DE TUS SUEÑOS! Y una enorme sonrisa salió de mi rostro.
Al llegar a casa, estaba más feliz que de costumbre, y eso, Emma lo notó a distancia:
-¿Qué le pasa a mi Cai que está tan feliz? ¿No será porque mañana es su cumpleaños?
O no, mi cumpleaños. Ahora mismo tengo ganas de todo menos de cumpleaños. Estoy demasiado preocupada con todo.
-Ah, si claro Emma, pero no quiero que me regaléis nada, ni si quiera una fiesta. Contesté con amabilidad.
-Pero Cai, es tu cumpleaños, no tengo mucho dinero, pero algo si te podría dar...
-No, insisto, prefiero que ese dinero lo gastes en tus cosas, igualmente te lo agradezco.
-Bueno cariño, cualquier cosa ya sabes, aquí estoy para todo.
-Gracias Emma. Dije dándole un beso.
Subí las escaleras con dirección a mi habitación, a poner el teléfono a cargar y a hacer los deberes, para que luego cuando llegue Fran ya esté preparada. Comencé a hacer los deberes pero no había nada que durase tanto en mi mente como Fran.
En este momento, Fran era lo que necesitaba, un chico que me hiciese pensar en otras cosas que no en todo el misterio este de mi familia, una persona con la que pueda estar tranquila, en la que puedo confiar mis cosas, un hombro en el que llorar, y sobre todo, una persona a la que querer. ¿Y quien mejor que mi Fran? Llevo enamorada de él 6 meses, ya iba siendo hora de que tanto sentimiento diese resultado. De repente otro pensamiento colapsa mi mente. ¿Y a que ha venido lo que me ha dicho Chris? "el no es como se hace ver..." ¿que quiere decir esto? ¿Por qué Chris me hace esto, si es mi mejor amigo? ¿Por qué no lo acepta? Necesito que esté bien conmigo, puesto que el ya, es una parte de mi...
Y en medio de todo esto el timbre sonó. Y desde mi escritorio pude oír la inconfundible voz de Fran, y la de Emma que le estaba invitando a subir a mi habitación.
Escucho el crugir de las escaleras, ya está llegando. Toca mi puerta, me levanto de la silla a abrirle, pero nada más hacerlo me besa, le beso.
-Te he echado de menos. Dijo en medio de un beso.
-Pero si solo hemos estado separados 2 horas. Dije cuando tuve oportunidad.
-Lo suficiente como para tener estas ganas inmensas de ti. Dijo tumbándome en la cama.
-Te quiero Fran.
-Yo también Cai.
Juntamos nuestros cuerpos, apenas podía apercibirme del exterior, solo escuchaba los latidos de su corazón, el sonido mas hermoso que he escuchado en mi vida. Comencé a bajar, y de la boca mis besos pasaron al cuello,  al mismo tiempo le quité la camisa, seguí besándole por el pecho. El ya había comenzado a quitarme la camisa...
Suena el timbre.
-O no. Fran hemos tardado demasiado, tendremos que dejar esto para otro día.
-Si será mejor.
Nos comenzamos a vestir, y tube que advertirle que cuando estuviesemos delante de Chris guardase los besos, ya que no quiero que mi relación con el se vuelva aún mas complicada.
Bajamos las escaleras, y ahí estaban los tres esperándonos, ¡que raro, Sarah esperándome! nueve meses soñando con este momento. Cogí mi bolso, les dí un beso a mis padrinos y salimos en dirección a la parada de autobuses.
-Mattías, ¿podrías apartar tu maldito culo de ahí y dejar sentarme?
Ya empiezan, no sé porqué Sarah y Matty se llevan tan mal, parecen los típicos hermanos adolescentes que se odian a morir, pero esto es aún mas misterioso, porque nunca nos han comentado de donde viene tanto odio.
-No me llames Mattías, Sarah Ollivanda de la Cruz y no, no me voy a mover de aquí, haber entrado más rápido al autobús.
-Imbécil.
-PUT...
Fran los separó, sabía que no era buena idea que siguieran hablando, puesto que no harían mas que complicar las cosas, y entre tanto escándalo, Chris acabó cediendo su asiento a Sarah, para que acabase tal absurda conversación.
-¿Sabes? No puedo aguantarme ya, las ganas de comerte, eres sencillamente increible. Me susurró Fran en el autobús.
-Yo tampoco mi amor, pero mira a Chris delat...
Un beso me interrumpió, pero mira que se lo he dicho, pero nada ¿tan irresistible seré? Que va, si sigo siendo la misma Caitlin de hace unos meses, a la que todos querían por su dinero, por su familia, pero que ahora tiene a su lado a un novio que le hace ver las cosas de otra manera, un novio que la quiere por como es ella realmente, no por todo el dinero, sencillamente perfecto.
Llegamos al centro, está muy vacío para ser viernes. Nos dispusimos a entrar.
-A ver en la tienda tenemos que ir de dos en dos, para no dar tanto el cante. Dije.
-Si no te has dado cuenta somos impares. Comentó Chris.
-Si, pero no importa, Matty y Sarah van juntos, ¿los has visto? parecen hermanos de verdad, cuela seguro que están buscando un regalo de cumpleaños para su madre, y yo voy contigo y con Fran. ¿De acuerdo? No quiero quejas, esto es muy importante para mi, y prometistéis ayudarme.
-Lo sé. Dijeron todos al unísono.
Al entrar a la tienda, cada uno iba a lo suyo, cumpliendo el plan, buscando algún tipo de puerta o almacén secreto o algo que pueda tener relación con algo. Entonces ví un almacén, con una marca que ya había visto antes, en mi etiqueta y en una carpeta muy importante de mi madre.
-Fran, Chris, ese símbolo lo he visto antes, por favor llamad a los demás e iros, podría ser peligroso, yo voy a mirar ya después os llamaré.
-No pienso dejar que vayas sola mi vida. Gritó Fran.
-Haced lo que os digo.
Fran me besó, bajo la mirada de odio de Chris, y me dispuse a entrar al almacén, cuando de repente...

sábado, 11 de mayo de 2013

Capítulo 3.


A la mañana siguiente de contarselo todo a los chicos me sentía super bien. Después de haberme desahogado de todo y saber que tengo más apoyo para conseguir resolver mis dudas me deja mucho más tranquila.
-¡MAMÁAAAA!
Un gritó me despertó. ¿Quién iba a ser? Bayron, el niño pequeño Bayron, que con 16 años que tenía parecía más pequeño que un bebé.
-¿Podrías dejar de gritar? Pregunté amablemente, con un tono de ironía, incitando a que se callara si no quería una hostia.
-NO DEJARÉ DE GRITAR HASTA QUE MI MADRE NO SALGA DEL ASQUEROSO BAÑO. Gritó.
-¿Podrías ser un poco más agredecido con los padres que tienes no? LO HACEN TODO POR TI, abre los ojos, madura un poco, que tus padres, las personas que te trajeron al mundo lo están pasando mal, ¿entiendes? Sé amable, intenta valorarlos un poco más, ¿por qué eres así? sabes bien que no se lo merecen, ninguno. Le grité.
Contemplé a Bayron cerrar la puerta forrada con todos los pósters de sus artistas favoritos, y con cosas machistas tipo "prohibido chicas, esto no es la cocina" y asquerosidades parecidas; parecía haberle hecho recapacitar, pensar un poco más en todo y puede que de una vez por todas esté madurando. Acto seguido cerré la puerta de mi habitación. Esta no era nada igual a mi habitación de verdad, la cual tenía todo tipo de lujos, desde televisores enormes, hasta vestuarios más grandes que toda la habitación que tengo ahora, pero no me puedo quejar, me han acogido cuando no tenía nadie mas a quien acudir. Abrí el armario y comencé a pensar que ponerme hoy, cuando vi una bolsa, que contenía unos pantalones dentro, y aún permanecía allí el ticket, intacto, algo que me hizo recordad ¡CAI MAÑANA ES TU CUMPLEAÑOS! Ya ni me acordaba, desde que se fue mamá, ya nada ha vuelto a ser lo mismo, las esperanzas de que todo salga bien, ya no están en marcha, la sonrisa de cada mañana de felicidad se vió reemplazada por otra forzada, para no hacer sentir mal a mis padrinos.
Decidí ponerme ese pantalón, y en cuanto le quitaba la etiqueta pude darme cuenta de una cosa, la tienda en la que su madre se lo había comprado se llamaba como su apellido, y su madre según recuerda ella, hace un año, se había mostrado confusa e incómoda en esa tienda, por ello decidió comprar lo primero que vio, e irse corriendo. Podría ser que... no, no creo, dudo mucho que una simple tienda de un centro comercial tenga nada a ver con todo esto, o sea, la probabilidad de que eso sea posible es tan remota que...
Seguí pensando en ello durante el desayuno, pensando en todo tipo de cosas que podrían enlazar una cosa con la otra, pensando razones para visitar la tienda...
-No has comido nada, ¿que te pasa Cai? ¿No te gusta esto?
-Si Emma, lo siento mucho, es que no tengo mucha hambre... Pero muchas gracias por haberlo preparado.
-Vale, ¿tienes dinero o quieres que te prepare algo para ir al insituto?
-Yo tengo dinero, muchas gracias, ustedes ¿necesitais algo? Contesté amablemente.
-No, muchísimas gracias cariño, ya sabes que no queremos que nos mantengas.
-No es molestia, cualquier cosa ya sabeis mi numero, hasta luego.
Salí en dirección a casa de Chris, el cual ya se estaba acercando a la mía.
-¡Buenos días! Exclamó, y con un fuerte abrazó lo acompaño.
-Buenos días Christian. Dije muy friamente.
-Huy, me has llamado Christian, algo muy bueno no está pasando, ¿o me equivoco?
-No, no te equivocas, pero prefiero que estemos todos juntos para contaroslo, susurré.
-Vale. Aceptó el.
Caminamos en dirección al insituto, hoy fuimos andando ya que a primera no tendríamos clase. La ida fue un poco incómoda, yo sabía que a él le gusto pero, yo estoy enamorada de Fran, y no quiero hacer daño a nadie...
-Oye Cai... me preguntaba, si, bueno, tal vez, si quieres, algún día, te gustaría salir conmigo...
Oh no, ¿qué digo ahora? Socorro, estoy atrapada en un callejón sin salida.
-Si, claro ¿por qué no? Somos amigos. Contesté normalmente, pensando en la que me había quitado de encima.
-Ah, si claro.
Llegamos al instituto ahí estaban los tres, Fran, Matty, y Sara, esperándonos.
-Hola, dijeron los tres al unísono, como si ya tuvieran todo planeado.
-mmm, hola, contesté. Tengo que hablar con ustedes.
Fuimos a la cafetería, y ahí comencé a contarles lo de la tienda y todo el comportamiento de mi madre al respecto.
-Me parece que esta tarde deberíamos irnos de "compras"- Contestó Matty con ironía.
-¡SI! Compras, hace 1 semana por lo menos que no voy... Exclamó Sarah.
-Es una tapadera imbécil, repuso Chris. Nunca se han llevado bien, aunque no se las razones  ya que yo los conocí así.
-Bueno, pues entremos a clase. Propuso Fran. Pero tu quedate Cai, que quiero hablar contigo un momento.
Asentí. Tenía miedo,¿ y si se ha dado cuenta de lo mucho que me gusta y me quiere decir que me olvide de el? ¿y si me dice que está con otra? no puedo...
-Cai, mira he estado recapacitando mucho con esto, no sé si tu sentirás lo mismo, es decir, hace solo nueve meses que nos conocemos, es en plan, me has ido cayendo muy bien, y en fin, que me gustas, pero nada, que si no te gusto lo entiendo, sabes...
Lo interrumpí con un leve "te quiero", y acto seguido me besó. Fue la mejor sensación en esos 9 meses, sentir los labios  de la persona a la que amas contra los tuyos, sabes que esa persona también te ama... pero algo sucedió, entonces, giré la cara y ahí estaba, era Chris, y lo peor de todo era que nos había visto, salió corriendo, podría jurar que con lágrimas en los ojos, pero yo, no quiero hacer daño a nadie, como ya he dicho anteriormente.
Fran y yo nos levantamos, y nos dirigimos cada uno a su clase.
-Hasta luego. Dije sonrojada.
-Adiós mi vida. Dijo atrapándome a continuación en un intenso beso.
Las clases pasaron de forma corriente, nada nuevo que contar, como siempre.
Al salir de clase he visto a Chris, y me he dado cuenta de que no había entrado a clase, pero ¿qué le habría pasado? ¿Será por lo que vió en la cafetería entre yo y Fran? Me sentí tan culpable...
Decidí ir hasta él, preguntarle como estaba, y darle a entender que le quería.
-¿Qué te ha pasado Chris? Pregunté entusiasmada.
-No me encontraba muy bien, eso es todo. Dijo muy seco.
-¿Estás seguro?
-No, es que... Fran no te conviene, lo sé.
-¿Y por qué lo sabes? ¿Que te lleva a pensar eso?
-Sé cosas que tu no, me he dado cuenta de que él no es como se hace ver, el es...

lunes, 1 de abril de 2013

Capítulo 2


He despertado esa mañana, muy feliz. Estaba contenta, ya que solo faltaba unos días para mi cumpleaños. Algo triste por otra parte porque no lo pasaré con mamá.
Aún no sabe nadie porqué vivo con mis "padrinos" , se especula, pero nadie sabe, ni si quiera nosotros estamos seguros de lo que ha pasado. Pero lo que sé, es que lo voy a descubrir.
Vivo con ellos muy feliz, contenta y agradecida, desde el día que, hace exactamente nueve meses, cuando vivía con mi madre, a las afueras de la ciudad, en una enorme casa, derivado a nuestro estatus, mi madre decía que no éramos ricas, pero  yo estaba segura de que sí. Vivíamos solas, felices, bueno, no completamente, ya que cuando yo tan solo tenía ocho años, mi padre, falleció. Mi madre me dijo que fue muerte natural, pero no le creo, hay algo de misterio, y es una de las cosas que estoy dispuesta a averiguar. Nunca había imaginado la vida sin mi madre, después de haber perdido a mi padre, ella era la única en mi vida, pero pasó. Un día como otro cualquiera, al volver del instituto, en el autobús, venía contenta, porque ese día saldríamos a comer juntas, pero ella no estaba. Me atrapó el miedo, la curiosidad en aquella enorme casa, llena de cosas de enorme valor, entre ellas, la más buscada de todo el mundo, la joya Whinter, aparentemente vulgar, pero con un valor extremadamente incalculable, algo que al recordarla, recordé el día anterior, en el que mi madre, me dijo: "Cai, prométeme que, pase lo que pase, nunca darás esta joya a nadie, es lo más valioso que tenemos, protegelo con tu vida" algo que yo tuve que prometer, porque lo último que yo quería era defraudarla, pero había una nota, ponía, "tenemos a tu madre, si quieres volver a verla solo tienes que darnos la joya, y ella será libre, firmado: La magia Whinter." Tenía dudas, solo habían preguntas, preguntas, preguntas y ni una sola respuesta a tanto misterio, a porqué mi padre había muerto y porqué mi madre ha desaparecido, pero sea lo que sea, ya ha llegado la hora de averiguarlo.
-Buenos días, Mike, Enma. Dije con una sonrisa, al llegar a la cocina, donde estaban mis padrinos con Bayron preparando la comida.
-Buenos días Cai, ¿cómo estás? ¿Necesitas algo? Dijo con preocupación Mike.
-No, muchas gracias Mike, estoy servida.
Acto seguido, desayuné. No era a lo que estaba acostumbrada a desayunar con mamá, lo que nos hacía Gladis, la criada ni mucho menos. Era leche, cereales, y galletas. Lo suficiente para comenzar el día con energía, y no tengo que estar mas que agradecida con ellos.
He salido para coger la guagua, como todos los días. Pasando el churrero, he visto un señor, me sonaba de algo, pero no caía a quien, decidí pasar del asunto, deberían ser cosas mías. A lo lejos, entre la niebla he visto a Matty, a Christian y a Fran, como era de esperar, Sara llegaba tarde, como siempre.
-Hola chicos, ¿como están?
-Bien, contestó Chris, mi mejor amigo. Pero como siempre, Sara tarda.
-Ya es rutina, dijo Matty entre risas.
-Bueno, hoy os contaré toda la verdad, porqué vivo en casa de mis "padrinos", porqué siempre estoy tan rara, os contaré mi historia.
-¡AQUÍ ESTOY! Se escuchó a diez metros. Era Sara.
-Cai nos estaba diciendo que hoy nos lo iba a contar todo, porqué tanto misterio. Dijo Fran a Sara.
A veces creo que a Fran le gusta Sara, por eso a veces prefiero abstemerme y guardar mis sentimientos.
-Lo haré cuando lleguemos del instituto, necesito vuestra ayuda.
-De acuerdo. Dijo Matty.
Pasaron ocho horas. Ya eran las tres de la tarde, y la mañana no había sido otra cosa que rutina. Bueno algo nuevo si ha habido, en la hora del recreo, he salido a comprar unos churros, y he vuelto a ver al hombre, y sin más desapareció. Era todo tan raro, pero pensé que todo ha sido coincidencia, que nada tendría que ver con mis padres.
Al llegar a casa, he subido corriendo las escaleras, ya que Matty, me estaba esperando en la planta de abajo. Le caía muy bien Bayron, y en lo que yo me cambiaba se la pasaban hablando. No lo entiendo. No entiendo como a alguien le puede caer bien ese chico tan egocéntrico, pero lo hay.
Me he quitado la ropa, me he dado una ducha. He abierto en armario, y no sabía que ponerme. Decidí ponerme el vestido que me regaló mi madre antes de desaparecer, me encantaba. Era rosa, estampado de flores azules, junto con unas zapatillas blancas. He tardado un poco, bueno, bastante, casi una hora, pero ahí seguía Matty, esperando, a veces pienso que le gusto, y en realidad, creo que lo hago, pero eso quedará ahí.
-Ya estoy, dije corriendo por las escaleras, cogiendo el bolso y metiendo las llaves.
-Hasta luego Bayron, señor y señora Harrington. Dijo Matty.
Matty y yo, hemos ido en dirección de la casa de Fran, donde siempre quedábamos, y por el camino íbamos hablando:
-Cai, ¿te gusta Fran?
-Matty ¿Por qué dices eso? Contesté sorprendida.
-Lo noto en tu mirada, cuando estas con el. Contestó.
-No, no me gusta. Mentí.
Lo he notado apagado, en cuanto me preguntaba esto. ¿Y si le gusto? No, mejor olvidarme de esto, tengo otros problemas, si le gustó me lo dirá, tengo que centrarme en recuperar a mi familia.
Llegamos a casa de Fran, y estaban todos sentados como siempre. Sara, para sorpresa mía y de Matty estaba ahí, sentada como siempre en el puff azul, Chris en el sofá acostado y Fran en la silla del ordenador. Nada cambiado. Estaban todos anciosos por saber lo que tengo que contar.
Les comencé a contar lo que todos querían oír, comencé desde la muerte de mi padre, hasta la desaparición de mi madre, la carta, y el señor de esta mañana.
-El señor también lo he visto yo, parece estar buscando algo, parece de una secta o algo raro de eso. Comentó Matty.
-Pero...¿El qué? Que extraño es todo, suspiró Chris.
-Bueno... puede que... no os lo he contado todo. Tengo una joya, la joya de los whinter.
-¿Y tiene valor? Dijo Sara con sorpresa.
-Sí, mi madre el día anterior a su desaparición me dijo que, bajo ningún concepto, nunca diera la joya a nadie, derivado a que es muy importante para los Whinter.
-¡Ajá! Exclamó Fran desde la silla del ordenador. He encontrado algo. Tu familia es muy importante, ¿sabías?
-Jajaja, algo me habían comentado, cada vez que veía joyas entrar a mi casa. Dije con ironía.
Entonces el, comenzó a leer lo que ponía en internet:
Desaparecida Alexandra Whinter, heredera de los Dioses del mundo Whinter, donde aún continúa guerra, y lo hará hasta que ella, su marido aún encarcelado en la prisión Whinter, o alguno de sus dos descendientes consiga parar la guerra, para traernos finalmente la paz a nuestras tierras, pero hasta que alguno de los descendientes no cumpla los 15 años, no podrán hacer nada. Atentamente: Maximiliano Bientout.
-¡CAAAAAAAAI! ¿Tienes hermanos y no nos habías dicho nada? Gritó con asombro Sara.
Yo no pronuncié ninguna palabra. Estaba anonadada con lo que acaba de leer. Pasaron minutos hasta que tuve el valor de decir:
-¿Cómo has entrado en esa página Fran?
-Sólo tuve que poner una contraseña, y como me has contado lo de la joya de los whinter, probé y bueno... bingo. Respondió.
-Pero, yo toda mi vida he sido hija única, y mi padre... mi padre murió cuando yo tan solo tenía ocho años, ¿qué está pasando? Dije entre lágrimas, ya no aguantaba más, eran demasiadas preguntas para ninguna respuesta.
-No sé que está pasando, pero estoy seguro de que lo vamos a averiguar, sea como sea, por ti Cai. Dijo intentando consolarme entre sus brazos Chris.
-Ya es hora de irnos a casa, descansemos, y mañana investigaremos todo lo posible. Dijo Matty.
-Recordad, pasado mañana cumple Cai, no haremos nada que no sea disfrutar para que ella se sienta bien. Recordó Sara.
-Hasta mañana, dijimos todos.
Salí con Chris, en dirección hacia mi casa, derivado a que somos vecinos y así no vamos solos. No dijimos ni una sola palabra hasta que el, en medio de esas frías y oscuras calles de un Viernes de septiembre, me dijo:
-Cai, ¿qué crees que está pasando? Es todo tan raro... digo, tu padre que creías que estaba muerto, tu hermano o hermana, que nunca habías tenido, el señor...
Lo interrumpí con unas lágrimas desvaneciendose por mi rostro como la nieve por la chimenea los domingos de navidad.
-Lo siento. No tenía que haber dicho nada. Se disculpó.
-No te preocupes, dije con una sonrisa. Tienes todo el derecho a preguntar, pero eso son cosas que ni yo misma te sabré contestar.
Llegamos a mi casa, se despidió de mi, un intenso abrazo nos atrapó, hasta mañana dije, y acto seguido desapareció entre la niebla.
http://weheartit.com/entry/57166670/via/kingololoworld


viernes, 22 de marzo de 2013

Capítulo 1




Y al final, acaba siendo un día como otro cualquiera, sin nada importante que contar. Me gustaría haber sido lo suficientemente capaz de decirselo, decirle lo que sentía por el, decirle que le quería, que desde la primera vez que lo vi, hace exactamente 9 meses, me había enamorado de su sonrisa, sus ojos, su boca... que no era capaz de seguir fingiendo amistad, pero no, soy demasiado débil y no fui capaz. Pero no pasó nada, un día como otro, en la cafetería de la calle Amsterdam número 23, un día con el, y con nuestros amigos, Christian, Sara, Matty, y el,  la persona que no se me va de la cabeza, Francisco, pero le gusta que le llamemos Fran, odia su nombre. Yo no, a mi, personalmente mi nombre me gusta "Caitlin", "Cai" si, me gusta. Christian era bajito, con flequillo y aparato, algo flaquito, de ojos azules y sonrisa preciosa, todas están coladas por el, y no me extraña, es la mejor persona que conozco, en cambio Sara es el prototipo de "modelo" para todos los chicos, alta, rubia como el oro, ojos verder, pero muy pija. Matty, era el pequeño del grupo, no mucho mas alto que los típicos relojes de cuco que salen de la pared de la casa de abuela y el, que decir de Fran, es perfecto, ojos verdes, bajito, bueno, de mi altura, amable, generoso y le encanta ayudarme en todo. Yo en cambio a Sara, soy una chica muy normal, corriente, tengo el pelo marrón, liso, me llega hasta la cadera casi, en general me encanta mi pelo, mis ojos son marrones, soy bajita y flaca, no estoy tan mal, pero ni punto de comparación con Sara. No fuí capaz de hacerlo, derivado a que en esos nueve meses, otra cosa no había pasado por mi cabeza, que un suseso que me iría a cambiar la vida para siempre.
Era ya demasiado tarde cuando llegué a la humilde casa de mis "padrinos" yo siempre, durante esos nueve meses los he llamado así, aunque no lo sean. Son los padrinos de mi madre, Alexandra Whinter, si, invierno en inglés, lo sé, es horroso, a mi tampoco me gusta, pero es nuestro apellido, y por ello esta historia, ese apellido lo había heredado mi padre, de su familia, y así pasará siempre con la nuestra. Abrí la puerta y esta Ronny, el perro de los hijos de mis "padrinos", y comenzó a ladrar, acto seguido, bajó mi "madrina" Enma, la cuál es muy simpática, y desde lo sucedido siempre me ha cuidado con el mayor cariño y me ha tratado como a una más, bajó por las escaleras, hacían un ruido raro, puesto que ya eran muy viejas.
-Cai. Ella me llamaba así, como mi madre. ¿De dónde vienes a estas horas?
-Enma, lo siento, me he quedado sin batería, no volverá a pasar. He estado con los chicos y las chicas en la cafetería.
-No pasa nada, coge algo si tienes hambre y sino arriba, a dormir que mañana hay clase. Me dijo dándome un beso y acto seguido las buenas noches.
He subido las viejas escaleras, y he entrado a mi habitación, puesto que no tenía hambre. Mi habitación no era ni mitad de la que tenía en mi casa, ni tenía los mismos lujos, pero me gustaba, era un espacio reservado, donde podía abstraerme del mundo, y de todos los sucesos anteriormente ocurridos.
He escuchado un ruido, era la puerta. Había entrado mi padrino, Mike Harrington :
-Caitlin, ¿cómo lo llevas?
-Muy bien, no te preocupes por mi Mike, nada podrá detenerme.
-Debes tener cuidado Cai, nunca se sabe lo que podrá pasar, debes ir  poco a poco.
-No te preocupes, lo tengo todo controlado. Mentía, no sabía lo que iba a hacer, pero me pareció lo mejor para tranquilizar a quien siempre se ha preocupado por mi.
-Buenas noches querida, un bes...
-¡PAPÁ! Gritaron de la habitación de al lado.
Era su hijo, el consentido Bayron, que con 16 años, simplemente dos años mas que yo, era un consentido y no sabía darse cuenta por lo que sus padres estaban pasando. Debería querer algo, un ordenador nuevo, un nuevo teléfono móvil o algo por el estilo.
-Hijo, ¿Qué ha pasado? Dijo Mike a Bayron.
-Se me ha roto el teléfono móvil. Contestó él.
Bayron era bastante guapo, algo bajo, y tenía una sonrisa preciosa. Pero en cuanto al carácter era repugnante, aunque no se me notase, porque siempre tengo una sonrisa enorme en la cara, lo odiaba, no soporto a esas personas.
-Pero hijo... no tenemos dinero, lo poco que nos queda, es para la compra. Dijo con una lágrima cayendose de la mejilla Mike.
-QUE YO QUIERO UN TELÉFONO, ¿QUÉ SOMOS POBRES? Contestó entre gritos.
Antes de que Mike pudiera contestar, decidí salir corriendo de la habitación:

-Bayron, deja a tu padre, ¿No ves que te quiere y se siente mal al no poderte dar lo que quieres? Déjalo, el dinero para el teléfono te lo daré yo, y se acabó.
Saqué mi cartera, y le di algo de dinero, el no dijo nada, simplemente asintió.
Mike me dio las gracias, y dijo que me lo devolvería, pero rechasé y me fui a dormir.
Estaba rendida, y ni pasados diez minutos pensando en todo, me dormí.