sábado, 11 de mayo de 2013
Capítulo 3.
A la mañana siguiente de contarselo todo a los chicos me sentía super bien. Después de haberme desahogado de todo y saber que tengo más apoyo para conseguir resolver mis dudas me deja mucho más tranquila.
-¡MAMÁAAAA!
Un gritó me despertó. ¿Quién iba a ser? Bayron, el niño pequeño Bayron, que con 16 años que tenía parecía más pequeño que un bebé.
-¿Podrías dejar de gritar? Pregunté amablemente, con un tono de ironía, incitando a que se callara si no quería una hostia.
-NO DEJARÉ DE GRITAR HASTA QUE MI MADRE NO SALGA DEL ASQUEROSO BAÑO. Gritó.
-¿Podrías ser un poco más agredecido con los padres que tienes no? LO HACEN TODO POR TI, abre los ojos, madura un poco, que tus padres, las personas que te trajeron al mundo lo están pasando mal, ¿entiendes? Sé amable, intenta valorarlos un poco más, ¿por qué eres así? sabes bien que no se lo merecen, ninguno. Le grité.
Contemplé a Bayron cerrar la puerta forrada con todos los pósters de sus artistas favoritos, y con cosas machistas tipo "prohibido chicas, esto no es la cocina" y asquerosidades parecidas; parecía haberle hecho recapacitar, pensar un poco más en todo y puede que de una vez por todas esté madurando. Acto seguido cerré la puerta de mi habitación. Esta no era nada igual a mi habitación de verdad, la cual tenía todo tipo de lujos, desde televisores enormes, hasta vestuarios más grandes que toda la habitación que tengo ahora, pero no me puedo quejar, me han acogido cuando no tenía nadie mas a quien acudir. Abrí el armario y comencé a pensar que ponerme hoy, cuando vi una bolsa, que contenía unos pantalones dentro, y aún permanecía allí el ticket, intacto, algo que me hizo recordad ¡CAI MAÑANA ES TU CUMPLEAÑOS! Ya ni me acordaba, desde que se fue mamá, ya nada ha vuelto a ser lo mismo, las esperanzas de que todo salga bien, ya no están en marcha, la sonrisa de cada mañana de felicidad se vió reemplazada por otra forzada, para no hacer sentir mal a mis padrinos.
Decidí ponerme ese pantalón, y en cuanto le quitaba la etiqueta pude darme cuenta de una cosa, la tienda en la que su madre se lo había comprado se llamaba como su apellido, y su madre según recuerda ella, hace un año, se había mostrado confusa e incómoda en esa tienda, por ello decidió comprar lo primero que vio, e irse corriendo. Podría ser que... no, no creo, dudo mucho que una simple tienda de un centro comercial tenga nada a ver con todo esto, o sea, la probabilidad de que eso sea posible es tan remota que...
Seguí pensando en ello durante el desayuno, pensando en todo tipo de cosas que podrían enlazar una cosa con la otra, pensando razones para visitar la tienda...
-No has comido nada, ¿que te pasa Cai? ¿No te gusta esto?
-Si Emma, lo siento mucho, es que no tengo mucha hambre... Pero muchas gracias por haberlo preparado.
-Vale, ¿tienes dinero o quieres que te prepare algo para ir al insituto?
-Yo tengo dinero, muchas gracias, ustedes ¿necesitais algo? Contesté amablemente.
-No, muchísimas gracias cariño, ya sabes que no queremos que nos mantengas.
-No es molestia, cualquier cosa ya sabeis mi numero, hasta luego.
Salí en dirección a casa de Chris, el cual ya se estaba acercando a la mía.
-¡Buenos días! Exclamó, y con un fuerte abrazó lo acompaño.
-Buenos días Christian. Dije muy friamente.
-Huy, me has llamado Christian, algo muy bueno no está pasando, ¿o me equivoco?
-No, no te equivocas, pero prefiero que estemos todos juntos para contaroslo, susurré.
-Vale. Aceptó el.
Caminamos en dirección al insituto, hoy fuimos andando ya que a primera no tendríamos clase. La ida fue un poco incómoda, yo sabía que a él le gusto pero, yo estoy enamorada de Fran, y no quiero hacer daño a nadie...
-Oye Cai... me preguntaba, si, bueno, tal vez, si quieres, algún día, te gustaría salir conmigo...
Oh no, ¿qué digo ahora? Socorro, estoy atrapada en un callejón sin salida.
-Si, claro ¿por qué no? Somos amigos. Contesté normalmente, pensando en la que me había quitado de encima.
-Ah, si claro.
Llegamos al instituto ahí estaban los tres, Fran, Matty, y Sara, esperándonos.
-Hola, dijeron los tres al unísono, como si ya tuvieran todo planeado.
-mmm, hola, contesté. Tengo que hablar con ustedes.
Fuimos a la cafetería, y ahí comencé a contarles lo de la tienda y todo el comportamiento de mi madre al respecto.
-Me parece que esta tarde deberíamos irnos de "compras"- Contestó Matty con ironía.
-¡SI! Compras, hace 1 semana por lo menos que no voy... Exclamó Sarah.
-Es una tapadera imbécil, repuso Chris. Nunca se han llevado bien, aunque no se las razones ya que yo los conocí así.
-Bueno, pues entremos a clase. Propuso Fran. Pero tu quedate Cai, que quiero hablar contigo un momento.
Asentí. Tenía miedo,¿ y si se ha dado cuenta de lo mucho que me gusta y me quiere decir que me olvide de el? ¿y si me dice que está con otra? no puedo...
-Cai, mira he estado recapacitando mucho con esto, no sé si tu sentirás lo mismo, es decir, hace solo nueve meses que nos conocemos, es en plan, me has ido cayendo muy bien, y en fin, que me gustas, pero nada, que si no te gusto lo entiendo, sabes...
Lo interrumpí con un leve "te quiero", y acto seguido me besó. Fue la mejor sensación en esos 9 meses, sentir los labios de la persona a la que amas contra los tuyos, sabes que esa persona también te ama... pero algo sucedió, entonces, giré la cara y ahí estaba, era Chris, y lo peor de todo era que nos había visto, salió corriendo, podría jurar que con lágrimas en los ojos, pero yo, no quiero hacer daño a nadie, como ya he dicho anteriormente.
Fran y yo nos levantamos, y nos dirigimos cada uno a su clase.
-Hasta luego. Dije sonrojada.
-Adiós mi vida. Dijo atrapándome a continuación en un intenso beso.
Las clases pasaron de forma corriente, nada nuevo que contar, como siempre.
Al salir de clase he visto a Chris, y me he dado cuenta de que no había entrado a clase, pero ¿qué le habría pasado? ¿Será por lo que vió en la cafetería entre yo y Fran? Me sentí tan culpable...
Decidí ir hasta él, preguntarle como estaba, y darle a entender que le quería.
-¿Qué te ha pasado Chris? Pregunté entusiasmada.
-No me encontraba muy bien, eso es todo. Dijo muy seco.
-¿Estás seguro?
-No, es que... Fran no te conviene, lo sé.
-¿Y por qué lo sabes? ¿Que te lleva a pensar eso?
-Sé cosas que tu no, me he dado cuenta de que él no es como se hace ver, el es...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario