Y al final, acaba siendo un día como otro cualquiera, sin nada importante que contar. Me gustaría haber sido lo suficientemente capaz de decirselo, decirle lo que sentía por el, decirle que le quería, que desde la primera vez que lo vi, hace exactamente 9 meses, me había enamorado de su sonrisa, sus ojos, su boca... que no era capaz de seguir fingiendo amistad, pero no, soy demasiado débil y no fui capaz. Pero no pasó nada, un día como otro, en la cafetería de la calle Amsterdam número 23, un día con el, y con nuestros amigos, Christian, Sara, Matty, y el, la persona que no se me va de la cabeza, Francisco, pero le gusta que le llamemos Fran, odia su nombre. Yo no, a mi, personalmente mi nombre me gusta "Caitlin", "Cai" si, me gusta. Christian era bajito, con flequillo y aparato, algo flaquito, de ojos azules y sonrisa preciosa, todas están coladas por el, y no me extraña, es la mejor persona que conozco, en cambio Sara es el prototipo de "modelo" para todos los chicos, alta, rubia como el oro, ojos verder, pero muy pija. Matty, era el pequeño del grupo, no mucho mas alto que los típicos relojes de cuco que salen de la pared de la casa de abuela y el, que decir de Fran, es perfecto, ojos verdes, bajito, bueno, de mi altura, amable, generoso y le encanta ayudarme en todo. Yo en cambio a Sara, soy una chica muy normal, corriente, tengo el pelo marrón, liso, me llega hasta la cadera casi, en general me encanta mi pelo, mis ojos son marrones, soy bajita y flaca, no estoy tan mal, pero ni punto de comparación con Sara. No fuí capaz de hacerlo, derivado a que en esos nueve meses, otra cosa no había pasado por mi cabeza, que un suseso que me iría a cambiar la vida para siempre.
Era ya demasiado tarde cuando llegué a la humilde casa de mis "padrinos" yo siempre, durante esos nueve meses los he llamado así, aunque no lo sean. Son los padrinos de mi madre, Alexandra Whinter, si, invierno en inglés, lo sé, es horroso, a mi tampoco me gusta, pero es nuestro apellido, y por ello esta historia, ese apellido lo había heredado mi padre, de su familia, y así pasará siempre con la nuestra. Abrí la puerta y esta Ronny, el perro de los hijos de mis "padrinos", y comenzó a ladrar, acto seguido, bajó mi "madrina" Enma, la cuál es muy simpática, y desde lo sucedido siempre me ha cuidado con el mayor cariño y me ha tratado como a una más, bajó por las escaleras, hacían un ruido raro, puesto que ya eran muy viejas.
-Cai. Ella me llamaba así, como mi madre. ¿De dónde vienes a estas horas?
-Enma, lo siento, me he quedado sin batería, no volverá a pasar. He estado con los chicos y las chicas en la cafetería.
-No pasa nada, coge algo si tienes hambre y sino arriba, a dormir que mañana hay clase. Me dijo dándome un beso y acto seguido las buenas noches.
He subido las viejas escaleras, y he entrado a mi habitación, puesto que no tenía hambre. Mi habitación no era ni mitad de la que tenía en mi casa, ni tenía los mismos lujos, pero me gustaba, era un espacio reservado, donde podía abstraerme del mundo, y de todos los sucesos anteriormente ocurridos.
He escuchado un ruido, era la puerta. Había entrado mi padrino, Mike Harrington :
-Caitlin, ¿cómo lo llevas?
-Muy bien, no te preocupes por mi Mike, nada podrá detenerme.
-Debes tener cuidado Cai, nunca se sabe lo que podrá pasar, debes ir poco a poco.
-No te preocupes, lo tengo todo controlado. Mentía, no sabía lo que iba a hacer, pero me pareció lo mejor para tranquilizar a quien siempre se ha preocupado por mi.
-Buenas noches querida, un bes...
-¡PAPÁ! Gritaron de la habitación de al lado.
Era su hijo, el consentido Bayron, que con 16 años, simplemente dos años mas que yo, era un consentido y no sabía darse cuenta por lo que sus padres estaban pasando. Debería querer algo, un ordenador nuevo, un nuevo teléfono móvil o algo por el estilo.
-Hijo, ¿Qué ha pasado? Dijo Mike a Bayron.
-Se me ha roto el teléfono móvil. Contestó él.
Bayron era bastante guapo, algo bajo, y tenía una sonrisa preciosa. Pero en cuanto al carácter era repugnante, aunque no se me notase, porque siempre tengo una sonrisa enorme en la cara, lo odiaba, no soporto a esas personas.
-Pero hijo... no tenemos dinero, lo poco que nos queda, es para la compra. Dijo con una lágrima cayendose de la mejilla Mike.
-QUE YO QUIERO UN TELÉFONO, ¿QUÉ SOMOS POBRES? Contestó entre gritos.
Antes de que Mike pudiera contestar, decidí salir corriendo de la habitación:
-Bayron, deja a tu padre, ¿No ves que te quiere y se siente mal al no poderte dar lo que quieres? Déjalo, el dinero para el teléfono te lo daré yo, y se acabó.
Saqué mi cartera, y le di algo de dinero, el no dijo nada, simplemente asintió.
Mike me dio las gracias, y dijo que me lo devolvería, pero rechasé y me fui a dormir.
Estaba rendida, y ni pasados diez minutos pensando en todo, me dormí.
No me puedo creer que no tenga comentarios :O como puede ser eso si es una magnífica historia?
ResponderEliminarA este capitulo le doy un 10 :D
PD: que la escritora de este relato sea mi Amante Pan Bimbo, mi 22 y el amor platónico de mi vida entera no influye en la puntuacion :P
Jajajajaja si es que es un amor, muchas gracias <22
ResponderEliminarSolo quiero que volves! Soy tu maior fan
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